¿Qué son los alfabloqueadores?

Los alfabloqueadores son medicamentos que estimulan al sistema nervioso central para evitar la resistencia de las paredes de las arterias pequeñas ante el paso de sangre. Su acción es la vasodilatación directa por lo cual, con la primera administración pueden ocasionar hipotensión excesiva, es decir una caída en la tensión arterial que, sin embargo, se corrige después.

Su utilización comienza cuando el paciente no reporta mejoría con otros medicamentos y además de mejorar su presión sanguínea lo ayuda a controlar el colesterol y los triglicéridos y a disminuir la resistencia a la insulina pues elevan las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y mejoran la tolerancia a la glucosa. Un beneficio adicional de estos medicamentos es que en hombres de edad avanzada con problemas de próstata, mejoran el flujo de orina y reducen las veces que, por la noche, tienen que ir al baño.

Por otra parte, si se padece colesterol elevado y se tiene un riesgo inminente de ataque cardíaco, los alfabloqueadores ofrecen un doble beneficio al atacar ambos padecimientos reduciendo los riesgos. Sin embargo, también son fármacos aptos para personas jóvenes o físicamente activas que no son candidatos a tratamientos con betabloqueadores debido a los efectos secundarios de éstos.

Efectos secundarios

Si bien estas medicinas son bien toleradas, no se pueden perder de vista algunas reacciones que éstas provocan; por ejemplo, cuando se administran por primera vez o si se es un paciente de edad avanzada pueden provocar mareos o desmayos al ponerse de pie. Esto se debe a que los alfabloqueadores prolongan el tiempo necesario para que el cuerpo reaccione al cambio de presión arterial cuando de un estado de reposo se pasa a uno de movimiento.

Por lo general, los médicos, tratando de resolver este inconveniente, prescriben una dosis pequeña del fármaco o piden que la toma sea por las noches, antes de acostarse. Pero una vez que el paciente se adapta al medicamento, el doctor puede aumentar la dosis lentamente.

Por otra parte, existen otros efectos colaterales como dolor de cabeza, latidos cardíacos intensos, náuseas y debilidad, sin embargo, los beneficios de este tratamiento son superiores a las reacciones adversas, lo cual lo convierte en un método seguro y eficaz para disminuir la presión arterial.

[1] Referencia informativa: Guía de la Clínica Mayo sobre hipertensión; Gonzáles Caamaño, Ángel. “Como vivir con hipertensión” s. p. i.; www.bago.com